El ático suele ser la pieza más codiciada de un edificio de viviendas. Influye el hecho de que es el último piso con lo que las vistas suelen ser las mejores, además de las menores molestias que conlleva el hecho de no tener a nadie viviendo encima. Pero lo que más suele sobresalir en un ático es la terraza, lo que es la envidia de los vecinos.

Cuando paseo por el barrio siempre me fijo en las terrazas de estos áticos que son lo que se ve al exterior. Algunas parecen verdaderas obras de arte. Tuve la suerte de conocer una de estas terrazas en una fiesta que dio un vecino y me quedé con las ganas de, algún día, tener mi ático…

No sé si lo había preparado todo así de bien porque celebraba una fiesta o es que siempre lo tiene tan estupendo, pero aquella terraza parecía de película. Es bastante grande y tiene unas vistas espectaculares, pero es que además está diseñado con sumo gusto. Está dividido en dos espacios diferentes. Por un lado, la zona para comer con terrazas cubiertas con una estructura de bambú y, por otro lado, el espacio chill out con sofás y mesas bajas, todo ello de color blanco. Una delicia.

Por supuesto, diseñar y decorar una terraza de este tipo no es nada sencillo. Cuando le comenté un tiempo más tarde mi intención de alquilar un ático en un futuro a corto plazo me comentó que hay que estar preparado para invertir una considerable suma de dinero si pretendemos que el espacio quede bien. Él contrató una empresa especializada en terrazas cubiertas que había diseñado algunos bares de moda… Cuando me dijo todo esto empecé a asustarme. No quise preguntarle el precio porque igual me mareaba y me caía por la barandilla del ático.

Supongo que no hace falta tener la terraza más fashion del barrio para disfrutar de un espacio al aire libre. Ahora que llega el calor debe ser una gozada tener un espacio privado donde tomar el sol y pasar una noche al fresco cuando el calor aprieta.