Aprender como hacer conservas no es nada complicado. La técnica es muy parecida en casi todos los casos. Se trata de tener los frascos adecuados y de hervirlos correctamente para que no haya ningún tipo de germen y de preparar el producto para rellenar correctamente dichos frascos.

Una de las conservas más sencillas es la que se realiza con tomate y esta puede ser con tomates enteros o con tomates triturados. Para ambas conservas esterilizamos los frascos y los reservamos. Vamos a necesitar frascos de tamaño pequeño para el tomate triturado y algunos un poco más grandes para los tomates enteros.

El primer paso consiste en lavar bien los tomates y quitarles la parte verde. En el extremo opuesto se hace un corte en forma de cruz. Se pone el agua a hervir y justo cuando comience la ebullición se echan los tomates con mucho cuidado y se dejan en el agua solo un minuto.

Una vez escaldados resultarán muy fáciles de pelar. Cuando estén totalmente limpios y pelados separamos aquellos más enteros y duros a un lado y los más maduros al otro. Con los maduros prepararemos la salsa. Solo hay que triturar el tomate, pudiendo añadir a la pulpa alguna hierva aromática como el orégano. Se puede añadir orégano a una parte del tomate, ajo a otra y dejar alguna salsa sin nada más.

Los tomates enteros se introducen en los frascos más grandes tratando de presionar para que entren bien. Pueden cortarse al medio para que resulte más fácil. Cuando el bote está lleno se vierte aceite de oliva para que los cubra hasta el borde del frasco y se cierra. Normalmente, hará falta muy poco aceite porque los tomates deben de estar bastante apretados.

Las salsas también se introducen hasta el borde del frasco. Se puede poner un poco de aceite de oliva en el borde porque ayudará a que se conserve mejor. Cuando todos los frascos estén cerrados se colocarán en una olla profunda para proceder al baño maría.

Es importante colocar unos paños para que no se golpeen unos frascos con los otros. Es suficiente con tenerlos treinta minutos al fuego para asegurarse de que el cierre es totalmente hermético. Se dejan enfriar a temperatura ambiente, se etiquetan para saber qué contienen y la fecha en la que se realizó la conserva y se pueden guardar listos para consumirse cuando sea necesario.