Ir al supermercado se ha convertido en una misión con un objetivo muy claro, casi un ritual. No voy simplemente a por «comida»; voy a la caza de pequeñas alegrías que mi cuerpo me permite disfrutar. Y hoy, el objetivo prioritario está en la sección de refrigerados: el queso crema sin lactosa para untar. TengoSeguir leyendo