Cuatro días en Vigo

¿Vas a pasar cuatro días en Vigo y no sabes cómo puedes emplearlos? Te damos algunas ideas que te ayudarán a disfrutar a tope de la ciudad y de todo lo que hay cerca. Prepárate para disfrutar de Vigo y sus alrededores y todo lo que pueden ofrecerte.

Si vienes a pasar cuatro días en Vigo, el primero de ellos te recomendamos que lo emplees en visitar la ciudad. Tiene muchas cosas que ver. Puedes ver las visas desde O Castro, disfrutar del centro y pasear por Castrelos. De esta manera, tendrás una panorámica de la ciudad y eso te ayudará a aprovecharla los siguientes días.

El segundo día puedes aprovechar para ir a la vecina Portugal. Puedes ir de compras a A Fortaleza, donde vas a encontrar las mismas cosas que en muchos mercadillos españoles, pero en un lugar encantador que merece la pena visitar. También puedes aprovechar para ir a alguno de los pueblos cercanos y disfrutar de la gastronomía del país. Te aconsejamos que madrugues y aproveches la experiencia porque además allí es una hora menos y el día te va a cundir mucho más. No dejes de probar los platos típicos y, sobre todo, los pasteles. Portugal es famosa por su gusto por lo dulce y no te van a defraudar.

Al volver a casa, podrás cenar en alguno de los restaurantes a los que hayas echado el ojo el primer día y dar un paseo para ver el ambiente nocturno disfrutando de una ciudad que tiene muy buenos lugares de copas.

El tercer día no desaproveches la oportunidad de disfrutar de las playas de la zona. Un buen plan es ir hasta Baiona para tomar el Ferry y hacer una visita a las cies. Aunque hay barcos desde Vigo, así aprovecharás para hacer la ruta por la costa y disfrutar de las vistas, que son muy bonitas. Tras un día de sol y de caminar por la isla, podrás cenar en Baiona, un lugar muy turístico y bonito, antes de regresar a Vigo.

Y llegado el último día, puedes aprovecharlo para darte acercarte a Pontevedra y darte una vuelta por una ciudad muy bonita y agradable. También te puedes acercar a otros puntos turísticos cercanos antes de regresar para hacer la maleta y dar por finalizada la estancia, que como ves, puede dar mucho de sí si se aprovecha el tiempo al máximo.