¿Eres de los que planifican los viajes?

¿Te gusta planificarlo todo cuando vas de viaje? Muchas personas son tremendamente planificadoras mientras que a otras les encanta improvisar. El problema viene cuando en una pareja, cada uno es uno de esos tipos de persona. Quién planifica se pondrá nerviosísimo pensando en que les falta alguna reserva o que no tiene previsto todo lo que quiere hacer en el día a día. Quién improvisa, lo tachará de exagerado y no querrá darle más importancia a que no tengan algo previsto, incluso si se trata de que les han cancelado el hotel y van a llegar a la ciudad en pocos días.

Cuando se viaje es bueno planificar, pero no es lo mismo ser planificador que ser obsesivo. Si necesitas reservar parking en Almeria tal vez tengas que hacerlo con una cierta anticipación en temporada alta, pero si vas a viajar en temporada baja, con anticiparte unos días o una semana a lo sumo, es más que suficiente. Lo que sucede es que en las planificaciones influyen factores de muchos tipos, por ejemplo, el tiempo del que se dispone para dedicar a la organización del viaje. Muchas personas aprovechan días en los que tienen pocas tareas para hacerlo y justo antes de viajar quieren dedicarse a otros temas que quieren dejar zanjados para no tener que preocuparse de nada laboral durante las vacaciones.

En cuanto a los que improvisan, un cierto grado de libertad en vacaciones es más que recomendable. Nos ceñimos a horarios y obligaciones durante todo el año y es bueno tener margen para disfrutar de hacer lo que apetezca en un momento determinado. Pero también hay que pensar que hay cosas que, de no planificarse, pueden echar por tierra nuestras vacaciones, por ejemplo, las reservas de hotel o los billetes de avión. Y otras que es necesario reservar con mucha antelación para poder disfrutarlas, por ejemplo, visitas a lugares que tienen limitado el número de visitantes, como la Alhambra. Es una pena que, por falta de previsión, no se pueda visitar un lugar emblemático y que nos hace ilusión ver.

Llegando a términos medios, la unión de una persona planificadora y una improvisadora no tiene por qué ser mala. Una podrá prever los aspectos más importantes del viaje mientras que la otra le recordará que las vacaciones no son una maratón para ver un montón de lugares que hay que tachar de una lista, sino un momento para disfrutar y relajarse.