Muchas amistades comienzan con una invitación a cenar en casa. Pero antes de labrar una amistad hay que sentar las bases. Y si la otra parte pone el primer bloque de esos cimientos con la invitación a su hogar, a ti o a ti y a tu pareja, os toca hacer lo propio ofreciendo la mejor impresión.
No es incorrecto preguntar qué podéis llevar a la cena. Muchas veces es lo más sencillo ya que no sabes qué es lo que van a hacer y si debes o no aportar, por ejemplo, algo para el postre. En ocasiones, pueden darte una sugerencia, pero lo normal es que te digan que no es necesario que lleves nada.
Como no vas a ir con las manos vacías, te toca pensar en algo que dé buena impresión, que siempre pueda tener un espacio en la cena y que guste a la mayoría de la gente, para tener más posibilidades de acertar con los anfitriones. Y una buena baza en estos casos es una botella de champagne de buena calidad, como la de la marca la societé.
Dependiendo de la etiqueta de la cena, tal vez ya hayan elegido los vinos que consideran que pueden combinar mejor con los platos que se van a servir. Pero un vino espumoso de calidad siempre va a tener su momento, ya sea con los aperitivos o tras la cena, para un brindis especial. Eso hace que sea un gran acierto y que no se ponga a los anfitriones en el compromiso de tener que incluir una botella de vino que, tal vez, no sea el mejor para el menú que han organizado.
Si la invitación no tiene como intención el crear un lazo de amistad, sino que se trata de una cita romántica, el champagne es todavía más indicado ya que siempre se ha asociado esta bebida con los momentos románticos. Llevar una botella de un buen espumoso a una cita en casa de esa persona especial o tenerlo a enfriar si es la otra persona la que viene, nos va a dar muchos puntos y no solo vamos a quedar como personas detallistas, si acertamos con una marca de buena calidad también va a hablar de nuestro buen gusto. Regalar champagne siempre es un acierto cuando vas a casa de alguien, sea el tipo de cita que sea.