Las vacaciones no siempre son un tiempo de relax. Son muchos los viajeros que incluyen inconscientemente en su equipaje las prisas y el estrés del día a día. Este error se comete incluso en el Principado asturiano, célebre por su patrimonio verde y sus actividades al aire libre. ¿La solución? Redescubrir el placer de viajar con el turismo lento o slow tourism, una filosofía de creciente popularidad que está detrás del interés por el cicloturismo, el alquiler de autocaravanas en asturias y otras tendencias.
El turismo lento significa priorizar el placer y la calidad del viaje, en vez de limitarse a coleccionar destinos y suvenires y convertir la escapada en una carrera contra el reloj. Para experimentarlo, es preciso un medio de transporte flexible que elimine los problemas logísticos más comunes. Las caravanas, autocaravanas y cámpers son una solución factible.
Estos vehículos recreativos invitan a desplazarse con total independencia. La ansiedad de reservar habitación o adaptarse al horario de trenes y autobuses no existe para los campers porque su ‘casa rodante’ hace las veces de hotel y de transporte. Además, disfrutan de total libertad para diseñar su itinerario y decidir los destinos que visitarán, el tiempo que permanecerán, etcétera.
Si la búsqueda de parkings y áreas de servicio interfiere en el disfrute turístico, siempre puede prescindirse del transporte motorizado y explorar a pie o en bicicleta el territorio asturiano. Entre las rutas más emblemáticas que acoge esta comunidad autónoma destacan la Senda del Oso, las Minas de Buferrera o la Ruta del Cares.
Conectar con las tradiciones, la gastronomía y el estilo de vida local es otra de las características del turismo lento. Por eso, lo más recomendable es alejarse de las multitudes y descubrir la cara más auténtica de Gijón, Oviedo y Avilés: sus platos típicos, sus festividades, etcétera, al ritmo de cada viajero.