El otro día iba por la calle y me fijé que en uno de los Centros de dia para mayores centro Madrid se veía a las personas mayores desde la calle y no me pareció bien. Normalmente las personas a las que tienen que llevar a esa clase de centros suelen ser personas o que bien están enfermas o bien porque no pueden cuidar de ellos mismos, por eso no creo que sea necesario que tengan un ventanal tan grande desde el cual les puede ver cualquiera que pase por la calle.

 

Me pregunto, si a la gente que lleva a sus mayores a esta clase de centros de día les parecería bien que a ellos les dejasen en uno de estos centro a la vista de todos desde la calle, seguro que no les haría ninguna gracia, pero como no es el caso a ellos les da bastante igual.

 

Aunque he de reconocer que a los señores y señoras mayores que he visto en el centro de día no parecía que les molestase en exceso que nadie les viese, también es probable que no se diesen cuenta de que la gente les observa desde la calle, parecían muy entretenidos coloreando dibujos o jugando a las cartas.

 

Creo que a bastantes de las personas a las que llevan a los centros de día están allí bastante a gusto ya que están con gente de su edad, y además algunos de los centros de día, aparte de los empleados tienen voluntarios que les van a contar cuentos a las personas mayores, cosa que les gusta mucho, y en muchas ocasiones son las propias personas mayores las que les cuentan historias de sus vivencias a los voluntarios que van a verles. La función de estos voluntarios les hace muy bien a las personas mayores, ya que se dan cuenta de que a algunos jóvenes sí que les gusta ir a junto de las personas mayores para aprender un poco de sus conocimientos adquiridos con la edad. Espero que si en algún momento me meten en un centro de día haya jóvenes que quieran escuchar mis historias, seguro que se ríen un buen rato.